A media luz, frente a una pantalla sucia. A media luz,sigo vivo.
Un poco de café con Zappa para el ambiente y luces oscilantes en el cuarto, una sombra me mira a lo lejos, de algun lado que no puedo adivinar.
Sombras de alguien que era, y ya no quiere ser, sombras de alguien que conoci y que aun me falta conocer.
Sombras de mí y de alguien que aún no se quién es.
Pero la noche es joven y el café sigue caliente. Las sombras no se moverán y yo tampoco, solo falta esperar el amanecer.
La oscuridad me saluda, pero no puedo adivinar quién es. ¿Debería ir? ... ¿otra vez?
Las luces de la ciudad se apagan y las sombras se van despertando.
Nuevas sombras conocidas, y quizas alguna por conocer.
Sombras que no quiero ver de vuelta, sombra que quizás valgan la pena ir a ver.
El café se enfría y nadie se mueve, la guitarra cesa y alguien se estremece.
Nuevas sombras más allá. Viejas sombras en las esquinas.
Las mismas zarzas de siempre, y nuevos poetas en el camino.
Pero el mundo no necesita más poetas, solo alguien que actúe.
Quizás sea hora de tomar el café