Aunque no compartas la idea,
O aunque la compartas demasiado.
Te llenan de nieve y bufandas rojas, donde a estas horas enciendes el aire acondicionado, o como yo, el ventilador.
El viejito barbón no aguantaría las noches de tu tierra, y mucho menos el iniciar del dia.
Aunque pensandolo con calma, no tenga mucho sentido.
Aunque pensandolo bien, quizas si tenga motivos.
Una sonrisa por los buenos momentos, ¿qué dices?
No tendremos nieve, pero hoy nos visito un arcoiris.
miércoles, 25 de diciembre de 2013
martes, 24 de diciembre de 2013
Mesa para diez
Ellos están alrededor de la mesa, pero no están realmente ahí.
Él está en la oficina, en su escritorio, su jefe ni recuerda su nombre, el aire acondicionado allí es mejor, la secretaria es más 'alegre' que su esposa. Él está sentado frente a la mesa, aún así.
Ella está en los platos, en las copas caras que acaba de desempolvar, en el sudor de la cocina, en el cerdo del horno, que quizás sea el que menos merezca ese nombre de los presentes. Ella está en el maquillaje, en el vestido blanco que no se volverá a poner, en los tacos que estaban de oferta, está en el espejo largo, al lado del mostrador de la tienda. Ella está al lado de él, frente a la mesa.
Él está con los amigos, con el hielo, con las rubias frías. Él está en lo espirituoso, en lo ligero, en lo 'normal'. Él comenta un poco, rié un poco, se queja un poco, casi jugando, para que los de la mesa sepan que es por obligación.
Ellos están frente a la mesa, conscientes de dónde están los demás. Conscientes que a su lado sólo están esas sillas vacías
Él está en la oficina, en su escritorio, su jefe ni recuerda su nombre, el aire acondicionado allí es mejor, la secretaria es más 'alegre' que su esposa. Él está sentado frente a la mesa, aún así.
Ella está en los platos, en las copas caras que acaba de desempolvar, en el sudor de la cocina, en el cerdo del horno, que quizás sea el que menos merezca ese nombre de los presentes. Ella está en el maquillaje, en el vestido blanco que no se volverá a poner, en los tacos que estaban de oferta, está en el espejo largo, al lado del mostrador de la tienda. Ella está al lado de él, frente a la mesa.
Él está con los amigos, con el hielo, con las rubias frías. Él está en lo espirituoso, en lo ligero, en lo 'normal'. Él comenta un poco, rié un poco, se queja un poco, casi jugando, para que los de la mesa sepan que es por obligación.
Ellos están frente a la mesa, conscientes de dónde están los demás. Conscientes que a su lado sólo están esas sillas vacías
jueves, 12 de diciembre de 2013
Ilusiones
No.
No estamos como ayer.
Y no está mal.
Podemos mirar atras y alegrarnos de lo que hemos vivido.
Podemos.
Aunque ahora pensemos con más calma y nos basemos en viejas cicatrices a la hora de pensar, sabemos que seguimos vivos debajo de toda la historia.
Para bien o para mal, hemos aprendido, hemos crecido, y a veces nos endurecimos, y a veces nos suavizamos.
¿Podemos realmente decir lo que es la tristeza?
No.
Porque sabemos que nuestro caminar es una ilusión.
Nuestra sabiduría es el cúmulo de pequeños rencores y satisfacciones.
Nuestra inteligencia es la repetición.
Nuestro Yo nos nubla y a veces lo confundimos con nuestra identidad.
Pero sabes que sólo estas para aprender.
Para comprender.
Eso es lo que te hizo feliz, ¿no es cierto?
En el fondo, es lo que nos hace felices.
Es lo que ya habíamos escogido y lo que fuimos escogiendo, a veces queriendo, a veces un poco sin querer.
Nos forjamos solos, a nuestro propio concepto de perfección, según dicta el espejo de nuestros ojos.
Aprendiendo con los ojos cerrados, pero con el corazón abierto.
Es lo que nos hace sonreir un poco más
Una noche más, escribimos juntos.
No estamos como ayer.
Y no está mal.
Podemos mirar atras y alegrarnos de lo que hemos vivido.
Podemos.
Aunque ahora pensemos con más calma y nos basemos en viejas cicatrices a la hora de pensar, sabemos que seguimos vivos debajo de toda la historia.
Para bien o para mal, hemos aprendido, hemos crecido, y a veces nos endurecimos, y a veces nos suavizamos.
¿Podemos realmente decir lo que es la tristeza?
No.
Porque sabemos que nuestro caminar es una ilusión.
Nuestra sabiduría es el cúmulo de pequeños rencores y satisfacciones.
Nuestra inteligencia es la repetición.
Nuestro Yo nos nubla y a veces lo confundimos con nuestra identidad.
Pero sabes que sólo estas para aprender.
Para comprender.
Eso es lo que te hizo feliz, ¿no es cierto?
En el fondo, es lo que nos hace felices.
Es lo que ya habíamos escogido y lo que fuimos escogiendo, a veces queriendo, a veces un poco sin querer.
Nos forjamos solos, a nuestro propio concepto de perfección, según dicta el espejo de nuestros ojos.
Aprendiendo con los ojos cerrados, pero con el corazón abierto.
Es lo que nos hace sonreir un poco más
Una noche más, escribimos juntos.
jueves, 5 de diciembre de 2013
Eterno (nn)
Perder el control de quienes somos, sólo por un momento, para poder vernos otra vez cara a cara.
Perdernos en memorias prestadas del tiempo que no quiso venir, sólo para ser nosotros una vez más.
A veces te imagino en las sombras de la madrugada, sonriendo entre las líneas borrosas del despertar. Y nuevamente estamos discutiendo de cosas tontas, y sonriendo como dos idiotas.
Perdernos en intenciones ocultas nuevamente, intenciones secretas, volver a enmarcarnos en esa foto que tanto te gustaba, y existir en una nueva realidad, una que sea lo suficientemente grande para los dos.
Será solamente cuestión de tiempo, como siempre lo ha sido. Más temprano que tarde, termino cediendo, aunque con toda prisa me vuelvas a perder.
Nuestra inspiración dura lo mismo que dure la canción, así que escribo rápido, así que te beso con calma, pero marcando el ritmo, así te dejas invadir lento, así me dominas con tus labios.
En momentos así, hasta la vida perdona, y se detiene para darnos un poco más de tiempo juntos.
En este juego de disfraces invisibles, sólo disfrutamos con nuestras caras nuevas, hasta volvernos a encontrar en esa manera curiosa de sonreir que nadie más tiene.
En sueños así, hasta el sol va con calma. Y la mañana se alza un poquito más lenta, como quien no quiere molestar el momento de gloria.
Aunque cambiemos de nombres de vez en cuando, la ansiedad es la misma.
Otra vez nos estamos buscando en las esquinas de los descuidos, mientras nos adornamos con la mejor de nuestras sonrisas.
Las oportunidades siempre fueron infinitas, pero insistimos en la monotonía a la que nos acostumbramos,
tu sonrisa invadiendo mis ojos.
Perdernos en memorias prestadas del tiempo que no quiso venir, sólo para ser nosotros una vez más.
A veces te imagino en las sombras de la madrugada, sonriendo entre las líneas borrosas del despertar. Y nuevamente estamos discutiendo de cosas tontas, y sonriendo como dos idiotas.
Perdernos en intenciones ocultas nuevamente, intenciones secretas, volver a enmarcarnos en esa foto que tanto te gustaba, y existir en una nueva realidad, una que sea lo suficientemente grande para los dos.
Será solamente cuestión de tiempo, como siempre lo ha sido. Más temprano que tarde, termino cediendo, aunque con toda prisa me vuelvas a perder.
Nuestra inspiración dura lo mismo que dure la canción, así que escribo rápido, así que te beso con calma, pero marcando el ritmo, así te dejas invadir lento, así me dominas con tus labios.
En momentos así, hasta la vida perdona, y se detiene para darnos un poco más de tiempo juntos.
En este juego de disfraces invisibles, sólo disfrutamos con nuestras caras nuevas, hasta volvernos a encontrar en esa manera curiosa de sonreir que nadie más tiene.
En sueños así, hasta el sol va con calma. Y la mañana se alza un poquito más lenta, como quien no quiere molestar el momento de gloria.
Aunque cambiemos de nombres de vez en cuando, la ansiedad es la misma.
Otra vez nos estamos buscando en las esquinas de los descuidos, mientras nos adornamos con la mejor de nuestras sonrisas.
Las oportunidades siempre fueron infinitas, pero insistimos en la monotonía a la que nos acostumbramos,
tu sonrisa invadiendo mis ojos.
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