jueves, 27 de febrero de 2014

En silencio

Fue otra noche de dudas en la ciudad del silencio, un eco a la distancia.
Los ciudadanos estaban quietos, a la expectativa, esperando algo, esperando a alguien, esperándote. Era la noche de la redención, era momento de revivirte, pequeña.
Cinco tumbas en la niebla, una destruida, una profanada. Cinco tumbas descubiertas, y en una yace la diosa... Tal vez.
No hay más cristianos valientes que se adentren a las criptas, gente escéptica que está conforme en los cinco, y yo con ellos.
Buscarte, pequeña, nunca fue fácil.
Sólo podemos traer a una de la muerte, y el pueblo entró a votación.
Revivir dioses siempre fue complicado, pues siempre renacen los demonios con ellos. Siempre vienen con sus demonios favoritos.
El secreto, decían, es traer a los demonios más sufribles. ¿Y tú, pequeña, qué demonios traes?
Cómo guiarte a nuestro mundo impensable, pequeña, cuando siento que aún no te he encontrado.
Cómo hacerte nacer de la tierra, si te siento en el viento, te siento en la lluvia, viva, en la luz.
Te extraño, y aún no sé quién eres.

domingo, 23 de febrero de 2014

A mis enemigos (Colaboración)

No soy de este mundo.
Creo que tengo una perspectiva diferente, y nunca supe si alguien la pudiera llamar correcta.
Hay días en que sólo miro al cielo, mientras repito la misma canción en mis oídos.
Hay días en que sólo miro mis pies, mientras camino por el laberinto al que estoy acostumbrado.
He tratado de pensar distinto, y me siento cómodo, pero pareciera que no es lo común.
Trato de tener mirada crítica, de no quejarme de mi decisión. Y lo logro.
Pero la gente no comprende, la gente que no logro comprender.
A veces no entiendo el dolor ajeno, pero entiendo el porqué del estado emocional.
A veces me duele, pero sé que no hubo intención mala a la hora de hablar.
A veces creo que no soy de este mundo.
Y me siento pintando en un mundo de ciegos, hablando entre moscas, como una mosca más.
Comprendo que nunca he hecho fácil el camino a mi propio ser, y sé que soy mejor para escuchar, pero es sólo porque nunca encontré gente que merezca mis palabras realmente.
Soy una persona distinta para cada quién que me conoce, un yo distinto, que se acopla mejor al mundo de cada uno, pero nunca un yo completo, pero sí un yo real.
No estoy seguro de pertenecer a este mundo.
No entiendo bien la superficialidad, pero me aterra, me asusta. Es el peor de mis miedos llegar a caer en algo que realmente detesto de la humanidad.
No entiendo, no veo quién es parte de este mundo.
Porque, aunque ellos se pintan fuertemente de un color, todos tienen su cicatriz de las burbujas que han roto. Burbujas que me da curiosidad de conocer.
Con el tiempo (creo que) me he hecho práctico, ágil en actuar. No me ha dolido dejar muchas cosas, porque sé que nunca fueron mías.
Quizás así he lastimado a más de uno, porque no entiendo realmente el sentido de pertenencia, de eternidad.
Siendo yo, he formado mi selecto grupo de enemigos.
Siendo yo, sigo buscando donde estoy apuntando llegar.
Quizás sea uno de mis últimos pasos por estas tierras, o eso a veces aparenta mi mundo.
Todo llega demasiado fácil, para decir verdad.

domingo, 16 de febrero de 2014

Blanco (NN)

La blanca pared del frente sigue inmóvil y blanca como siempre. Un vistazo cotidiano, esperando a que algo suceda, esperando a que algo haya sucedido, pero no.
La fria pared sigue inmóvil.
Con el tiempo quizás se haya despintado un poco; con la expectativa, quizás, me haya apagado los recuerdos que alguna vez me entregó.
Quizás no debí dibujarle con tizas blancas lo que quería guardar.