Canciones viejas suenan otra vez, el poeta me acompaña.
El poeta está vivo, aunque nunca lo pude conocer.
El ambiente de siempre, el olor a viejo, el perfume de la típica nostalgia.
Aquí me encuentro otra vez, desempolvando frases y palabras, palabras que hoy no son para ti.
Y es que, de vez en cuando tengo la mala costumbre de sentarme a escribir, y dejar que todo se vaya contando solo, pero esta vez no es por ti.
Hoy no quiero saber si existes, no quiero saber si cantas, lloras, ries, sufres o juegas.
Hoy... quiero que te sientes a mi lado, no lo malinterpretes, solo quiero que nos sentemos a ver un momento el resto del mundo, y ver que hacemos con nuestra vida.
Sé que dije que no es para ti. Esto es para mi. Y, lo necesito, ¿sabes? sentarme un poco y mirar el mundo.
Pero, ¿De qué sirve contemplarlo si no tengo a quién decirle qué veo?
No es que tengas que saberlo, pero es que tú me conoces bien.
No lo tomes a mal, pero te has vuelto un mal necesario.
Y creo que si pudiera te acreditaría los males de la humanidad, los que han venido y los que aún vendrán; pero, es lo lindo, ¿sabes? El caos que creas es la razon de todo.
No me juzgues mal, no quiero nada tuyo, ni tu piel, ni tu aroma, ni tu sonrisa, tampoco quiero tu luz ni un beso a escondidas.
Es solo que, me conoces bien, tengo que decirle a alguien qué veo.
Esta noche, esta semana, este mes, no te vayas, quédate un poco más conmigo; no es que quiera tenerte otra vez, quiero recordar por qué no quiero verte.
Ven, una vez mas a mí. Pero no con tus disfraces de siempre.
Olvida los chocolates y las nueces, olvida las frutillas. Sé que te gustaba esa vaquita blanca de peluche, y el aroma de mil rosas rojas. Pero ya no... Hoy te quiero nueva.
Ven y hazme recuerdo por qué te amé, y por qué debo dejar de amarte.
Aún nos queda tiempo...
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