Te has dado cuenta, cuán hermosa estás hoy? Hija del viento, pies ligeros. Susurrando en mis oidos de piedra palabras que no logro entender.
¿Podrá algún día la tierra alcanzar el cielo? Nacido de las sombras de la arena, esperando que tu brisa me levante, esperando alas para alcanzarte, haciéndome más ligero, como tú.
Mis montañas se proyectan hacia tu cielo, sin respuesta. Y llego a pecar, pensando que eres inalcanzable. Pero luego recuerdo... que el mar y la luna se toman de la mano a lo lejos, donde nadie los ve.
Dime, princesa del viento, ¿Qué anhelas? Las esperanzas son regalos de la tierra al cielo, pues nacen del polvo, donde nada queda, maduran en poco tiempo, y se elevan hacia lo alto, buscando una respuesta.
Yo te seguiré enviando regalos, nacidos del polvo.
Y esperaré.
Quizas un día la tierra, le robe un beso al cielo, desde una de sus montañas.
Quizás la arena se vuelva más ligera, y dance con el viento valses dulces.
Quizás el viento aprenda a hablar como la tierra, con los ojos.
Quizás te encuentre hoy, más cerca que nunca
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