viernes, 2 de noviembre de 2012

Rosas (NN)

Vuelvo a escribirte esta noche.
Con malos comienzos, y peores desenlaces.

Y te escribo, aunque quizás no haya debido.
Pero quédate tranquila, trataré que esta noche no me entiendas.

No pretendo ser Neruda, pero trataré de resumir en un poema lo que él hizo en veinte.

Viajé en el tiempo, y reviví tus atardeceres, cayendo gentilmente como cascada de oro.

Reviví tus noches, pues sé que siguen dormidas.

Reviví tus recuerdos, y encontré allí tus preocupaciones. Encontré tus anhelos, encontré tu luna, oculta junto a un mascarón viejo, en tierras lejanas.

Amanecí en caminos ajenos, y vi un sol que despertaba y otro que dormía.

Reviví tempestades del color de una canción.

Y te esperé una vez más en una vieja banca de madera.

Y volví a discutir sobre qué es y qué no es verde.

Tanto visto, y tan poco tiempo.

Viajé un año, y no me detuve.
Un año, y tal vez un poco más.
Un año para responder una pregunta.

Una pregunta que ya me cansé de responder

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Gracias por comentar!