Todo continúa igual a mañana, y mañana seguirá como sucedió ayer.
Una vez más, caí dormido en un callejón sucio de la ciudad.
Y los faroles azules opacaban mi luna.
Un gato que miraba el vaivén de tu pelo, meciéndose en el viento nocturno.
El reloj detenido en las aguas de lo eterno, y tus ojos cortando lo infinito.
Me he dado cuenta, que no soy quien creía ser.
Y te has dado cuenta, que ya no estoy donde solía estar.
Y estuviste cerca, y yo permanecía distante.
Nuestras palabras eran redundantes, y nuestros pensamientos eran contrarios.
Y como el gato de esa noche, preferimos quedarnos en el tejado.
Y como en un amanecer, nos desvanecimos con las sombras.
Y mientras mi pulso se detenía, me sorprendí pensando lo impensable, y me di cuenta que no fue de ti que me enamoré.
Me enamoré del viento, de las sombras azules, del callejón, de la mirada del gato, me enamoré de los faroles y de la humedad constante.
Me enamoré de la noche
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Gracias por comentar!