domingo, 20 de octubre de 2013

60

De entre cenizas de pensamiento, te levantas.
Firme, limpia, única, linda como sólo tú.
Eres de cristal, pequeña.
Eres imposible, mujer.
La naturaleza no es más que una triste copia tuya, la causa de la gran envidia.
Tu llueves, renaces, mojas, disfrutas la vida.
Y nevas e iluminas, y vas con el viento, como brisa, como pluma. Esencia de libertad.
Y ries y erupcionas, y amaneces cada día, e iluminas en mis noches.
Y te enojas, y tiemblas.
Caminas en los cielos polares, y saludas al mundo a tu manera, con un gesto, una mirada, regalando colores a nosotros, seres del gris.
Tu luna invita a lo perfecto, a lo incierto, a las locuras de los jóvenes tontos, esos que son felices.
Tú que me das alas, pero no me enseñas a volar, sabes que el peligro es constante, es casi sensible.
Existes fuera de tiempo, inmortal. Respiras el ayer.
Imposible como sólo tú.

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