Perder el control de quienes somos, sólo por un momento, para poder vernos otra vez cara a cara.
Perdernos en memorias prestadas del tiempo que no quiso venir, sólo para ser nosotros una vez más.
A veces te imagino en las sombras de la madrugada, sonriendo entre las líneas borrosas del despertar. Y nuevamente estamos discutiendo de cosas tontas, y sonriendo como dos idiotas.
Perdernos en intenciones ocultas nuevamente, intenciones secretas, volver a enmarcarnos en esa foto que tanto te gustaba, y existir en una nueva realidad, una que sea lo suficientemente grande para los dos.
Será solamente cuestión de tiempo, como siempre lo ha sido. Más temprano que tarde, termino cediendo, aunque con toda prisa me vuelvas a perder.
Nuestra inspiración dura lo mismo que dure la canción, así que escribo rápido, así que te beso con calma, pero marcando el ritmo, así te dejas invadir lento, así me dominas con tus labios.
En momentos así, hasta la vida perdona, y se detiene para darnos un poco más de tiempo juntos.
En este juego de disfraces invisibles, sólo disfrutamos con nuestras caras nuevas, hasta volvernos a encontrar en esa manera curiosa de sonreir que nadie más tiene.
En sueños así, hasta el sol va con calma. Y la mañana se alza un poquito más lenta, como quien no quiere molestar el momento de gloria.
Aunque cambiemos de nombres de vez en cuando, la ansiedad es la misma.
Otra vez nos estamos buscando en las esquinas de los descuidos, mientras nos adornamos con la mejor de nuestras sonrisas.
Las oportunidades siempre fueron infinitas, pero insistimos en la monotonía a la que nos acostumbramos,
tu sonrisa invadiendo mis ojos.
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