Incómodos en nuestras versiones, en nuestra posición de omnipotencia.
Incómodos de nuestro pasado, pero dejando de lado un poco de nuestro orgullo, volvemos a mirarnos una vez más. Intentamos unirnos en una sola idea, en una sola intención. Pero, ¿cuánto puede mezclarse la tierra con la tierra?
Rígidos como esfinges, guardando nuestro santuario personal, cuidando nuestra autoridad.
Tú buscabas al único, pero yo buscaba a la mejor. Y es algo que nunca me perdonarás, pero es perfecto, yo no creo que haya nada que perdonar en situaciones acertadas.
Aunque los detalles nos maten, insistimos en mezclar tierra con tierra.
Amor de locos, como solo el nuestro.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Gracias por comentar!