Comenzamos a vivir, y nuestro día comenzó nublado.
La mañana se alzó perezosa, con un aire a viejo, a añoranza. Las farolas de las calles aún encendidas, se han quedado despiertas un poco más para saludar al sol matutino.
Es un día de esos que te traen de vuelta.
A media luz, como me gusta dibujarte. En sombras, como cuando te adiviné aquellas noches en que te esperaba.
El día se levanta sutil, como queriendo imitar tus pasos.
Mi corazón, marcando tu ritmo.
Mis letras, escritas con agua de lluvia, sobre el pavimento de la ciudad.
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